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VISITA CULTURAL A UTIEL Y SUS BODEGAS.
Defraudó
el amanecer del 9 de mayo, el mes del que esperábamos “las flores que alegran
el ánimo”. A pesar de la tristeza del
día, nadie faltó a la cita: “a las nueve de la mañana, junto al Ayuntamiento “Allí
nos reunimos los 55 atenienses decididos a romper monotonías y sentirnos reconocidos.
Hubo lista de espera para el viaje, pero creemos que el principal atractivo de la
visita cultural a Utiel, no eran sus bodegas, ni los restos arqueológicos del
Neolítico. Tampoco el degustar los blancos y tintos de la uva “Bobal” ni escuchar
a Mateo las reseñas culturales de la Zona (que también). Lo que de verdad atraen
estas visitas culturales, es que damos vida a los recuerdos, compartimos mesa y
confidencias con seres afines en cultura y sentimientos. Se reparten saludos y
abrazos y se regalan palabras cordiales para alegrar la huella traicionera que los
años van dejando.
La
puntualidad de los atenienses y el cuidado de los detalles por parte de la Dirección
del Ateneo, hicieron posible que saliéramos a la hora prevista, cuando el reloj
del Calvari anunciaba las nueve de la mañana. Ya en ruta, Mateo, nos anticipaba
algunos de los datos relevantes sobre la cultura, patrimonio y gastronomía de
la Plana de Utiel-Requena, realzando
la parcela eno-turística. Desde el autobús pudimos contemplar las vistas que
nos ofrecían las 4.512 hectáreas de viñedos en flor. Conocimos datos sobre las bodegas
subterráneas medievales que, aunque en un principio guardaban provisiones, más tarde
sirvieron de refugio en la azarosa historia de la ciudad.
Hicimos un alto para almorzar en el Área de
Servicio del Rebollar y pudimos degustar el
embutido típico de la zona y de un
pan que, según el dueño, lo elaboran en horno de leña. Los atenienses “expertos”
en la “degustación de vinos” comentaron que “la vista, el olfato y gusto” del caldo servido, no respondían
a los famosos que prestigian la comarca de Utiel-Requena.
Con los paraguas abiertos nos dirigimos a la Bodega Redonda,
una construcción de 1891 que funcionó hasta 1957 cercana a la estación del ferrocarril de Utiel. Es una de las más
peculiares de España por su forma circular ya que solo existen tres: Cariñena,
Jerez y Tomelloso. En la actualidad es
la sede del Consejo Regulador de
la Denominación de Origen Utiel-Requena y Museo de la Vid y el Vino de la
Comunidad Valenciana. En sus paredes están
expuestas numerosas botellas de las diferentes bodegas, así como los utensilios
y aparejos usados por nuestros antepasados para la elaboración de vinos.
Sin
cerrar los paraguas no dirigimos a visitar la bodega cooperativa mayor de la
Comunidad Valenciana activa desde 1927. Es de corte modernista y su fachada
está adornada con paneles cerámicos. La bodega, está integrada por 952 socios, tiene
una capacidad para albergar 30 millones de litros de vino, por lo que fue considerada
la segunda bodega más grande de Europa
y la segunda productora tras la Rioja.
En
ella, se elaboran cada año vinos tintos que se envejecen en barrica para formar
crianzas, reservas, o blancos fermentados de la variedad Bobal. La Denominación
de origen Utiel-Requena cuenta con registro en la Organización Mundial de la
Propiedad Intelectual desde el 22 de junio de 2021, pero obtuvo la calificación
en el año 1932. De la teoría pasamos a la tienda para degustar y comprar las
diferentes variedades de vinos tintos, blancos y rosados, criados en las
barricas de la bodega.
A
pocos metros de la bodega se encuentra el restaurante “Vegano” donde nos
sirvieron los platos que de antemano habíamos seleccionado. Como primeros: arroz
al horno o espárragos con ensaladilla rusa. De segundo secreto al ajillo,
huevos fritos con jamón o bacalao con pisto manchego. Una buena ensalada
valenciana, bebida a elegir, cerrando el menú con un postre especial de la casa.
Fue aplaudido por la concurrencia porque a la buena cocina casera, se acompañó un
atento servicio, motivos que merecieron la aprobación general.
Tras
el café y algún que otro “recolao” pasamos a visitar a Iglesia de la Asunción
de Nuestra Señora en Utiel, pieza fundamental de su patrimonio arquitectónico.
Está edificada sobre el solar de la iglesia primitiva y considerada como “Bien
de Interés Cultural “Se comenzó a construir en el siglo XIV, si bien su
interior no se remató hasta el XVIII, lo que explica la diferencia de estilos. Entre todos resalta el estilo gótico de principios
del siglo XVI, de gran valor histórico. Entre los años 1679 al 1690 se instala
el retablo mayor “churrigueresco” de madera pintada, destruido, junto al
archivo parroquial, en la Guerra Civil del 36. Durante la contienda y con el
fin de ser utilizada como mercado y almacén de víveres, se abren cuatro grandes
ventanales en la fachada recayente a la Plaza del Ayuntamiento.
En
el año 2001 se inicia un largo proceso de restauración, investigación y
recuperación del edificio, promovidas por la Conselleria de Cultura de la
Generalitat Valenciana. Se llevan a cabo obras de sustitución de las cubiertas
de las capillas laterales, se restauran los paramentos verticales exteriores y
se ciegan los huecos abiertos a la Plaza del Ayuntamiento durante la guerra
civil. En 2012 se ejecutan nuevas obras para la consolidación de la cimentación
de la fachada principal para resolver los graves agrietamientos existentes, apareciendo
nuevos descubrimientos que dieron inicio a las sucesivas campañas de
investigación arqueológica.
Sin
salir de la plaza visitamos uno de los elementos turísticos sobresalientes de
Utiel. Las bodegas subterráneas, más de doscientas, que forman el Centro
Histórico. Nacen como consecuencia de de
la extracción de la materia prima, arcilla margosa, que servía para la
construcción de los propios inmuebles. Utilizan las oquedades como bodegas, formando
un verdadero laberinto subterráneo y que figuran desde la Edad Media.
A
mediados del siglo XVIII se utiliza de forma masiva la tinaja para conservar el
vino y que actualmente encontramos en multitud de las bodegas Utielanas, aunque lastimosamente otras muchas se han perdido.
Utiel
fue un centro tinajero de gran renombre e importancia a nivel nacional junto a
Villarrobledo. La
tinaja consta de un sistema simple con una boca ancha y un labio vuelto,
diferente a la tipología de Villarrobledo. Las Utielanas se construyen con dos
orificios. El superior para la extracción del vino y el inferior para eliminar
posos o poder limpiarla.
Con
la llegada del ferrocarril a Utiel en 1885 y la posibilidad de exportar una
enorme cantidad de vino a granel al Norte de Europa, dio lugar a que las
bodegas subterráneas de Utiel, quedaron totalmente obsoletas.
Partimos
para Paterna con el cielo aún plomizo, ese que el poeta lo define como “que ni
sé cuándo es de día ni cuándo las noches son” pero con el regusto de haber
pasado una bonita velada que no importaría repetirla. La tranquilidad y la paz
acumuladas en la visita cultural, se vieron alteradas por el sonar de cláxones
chillones, de transeúntes excitados por las prisas y el anuncio de las siete en
el reloj del Calvari.
El “Adiós” y los abrazos de despedida no
fueron tan apretados como los del encuentro, pero llevaban el deseo de esperar la
nueva “Visita Cultural” capaz de “romper monotonías y sentirnos reconocidos”. Que
no sintamos lo que Federico García Lorca cantó: "El más terrible de todos
los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta”
Félix
Garrido Gil.