El pasado día 26 de septiembre
casi con la salida del sol partía el grupo del Ateneo Cultural Paterna, del
lugar de costumbre, con destino a la población de Biar y con la intención de
pasar un buen día en buena compañía.Al principio y debido a que hubo
que madrugar algo, el autobús viajaba en un silencio relativo, que fue
interrumpido por la voz de nuestro guía Mateo, para indicarnos que íbamos a
realizar una parada para almorzar a la altura de Beneixida, resultando ser en
el restaurante Quinta Managua, lugar donde ya realizamos paradas en anteriores
viajes por la zona.
Después de animar el cuerpo con
las viandas que cada cual quiso meter dentro, continuamos viaje, y al pasar por
la población de Montesa, nuestro guía nos recordó la creación de la Orden de
Montesa que fue instituida en el siglo XIV por el rey Jaime II de Aragón y
aprobada por el papa Juan XXII el 10 de junio de 1317, con el fin de recibir y
administrar los cuantiosos bienes de la suprimida Orden del Temple en la Corona
de Aragón. Sin dejar el micrófono, nos explicó la importancia de la población
de Biar como plaza fuerte fronteriza, que además fue la última ciudad del
antiguo Reino de Valencia que sitió Jaime I, acampando ante sus puertas durante
5 meses antes de que la ciudad se rindiera con buenas condiciones, cerrando así
la frontera sur del reino de Valencia. Su función fronteriza como plaza fuerte
y aduanera le valió la leyenda Claudo et Aperio Regnum (cierro y abro el
reino) que aparece en su escudo, junto a las dos llaves cruzadas, portadoras de
la misma simbología
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Y con estas explicaciones
llegamos a la población de Biar, llevándonos el autobús hasta el santuario de
Nuestra Señora de Gracia que se encuentra en una zona elevada, con lo que luego
solo tuvimos que ir hacia abajo. El Santuario es de estilo
neoclásico, su fachada es rococó. Destacando en el crucero las cuatro pechinas
con pinturas al fresco de notable valor artístico de Tomas Belando, del año
1757. La imagen de la patrona de la localidad se encuentra en un cuidado
camarín de este templo.
Desde allí nos dirigimos hasta el
plátano monumental, que es un ejemplar de la
especie Platanus Orientalis, que tiene una altura de 26,24 un perímetro de 6
Metros de perímetro de tronco, medido a una altura de 1,30 m de la base y con más
de 350 años de edad. A su sombra esperamos a que el grupo se reuniera para
luego ir a visitar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de
origen medieval tiene una estructura gótica que ha sido modificada a lo largo
del tiempo. La iglesia es de una sola nave con capillas entre los contrafuertes
y una cabecera poligonal de cinco lados. La construcción se concluyó en el
siglo XVI con una portada renacentista considerada la primera de la Comunidad
Valenciana.
Al otro lado de la plaza donde
está la iglesia, se encuentra el Museo Etnográfico Municipal Miguel Maestre
Castelló, que se estableció con el objetivo de recuperar, conservar y divulgar el
patrimonio cultural, tradiciones y oficios de Biar.
Después de visitar el museo, los
más atrevidos, o con más ganas de emprender la fuerte subida, se dirigieron al
castillo, que está en lo alto de una majestuosa colina. La fortaleza medieval,
dominada por una robusta torre del homenaje se erige como guardián de siglos de
historia, desde su construcción en el siglo XII bajo dominio islámico hasta su
significativo papel en las fronteras del Reino de Aragón. Y con las preciosas
vistas que se podían ver desde lo alto de la torre aun en la retina,
emprendimos la bajada hasta donde nos esperaba el autobús para llevarnos al
restaurante a reponer fuerzas. Pasamos junto a la población de
Campo de Mirra, lugar histórico en el que se firmó el Tratado de Almizra que es
un pacto de paz firmado el 26 de marzo de 1244 entre la Corona de Aragón y la
Corona de Castilla que fijó los límites del reino de Valencia. Lo acordaron
Jaime I de Aragón y el infante Alfonso de Castilla, que más tarde fue su yerno
y futuro rey Alfonso X el Sabio.
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El restaurante era el Setrill, que
se encontraba en la población de Banyeres, donde un poco apretados, que no
entiendo por qué, ya que el local tenía capacidad suficiente, dimos cuenta de
la comida que nos sirvieron y una vez repuestas las fuerzas nos dirigimos a visitar
el museo Valenciano del Papel que se inauguró el 21 de mayo de 1999, en el
chalet de Villa Rosario, situado en la misma población de Banyeres, construido
en 1903. El museo, creado originalmente a partir de diferentes donaciones,
expone el proceso artesanal de fabricación de papel, ilustrado con los objetos
utilizados y maquetas de antiguos molinos, así como algunos vestidos
procedentes del Concurso de Vestidos de Papel.
Regresamos al autobús, y con una
buena sensación por el día pasado, llegamos a nuestro pueblo, esperando una
nueva excursión para compartir un día más con los amigos del Ateneo.
Vicente Alarcón Vila