Més de trenta anys treballant per la Cultura en general, la Valenciana i especialment la de Paterna.



miércoles, 19 de octubre de 2016

Excursión de Otoño - 7 a 9 de Octubre 2016


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Visitar la Manga, Cartagena, Elche, Santa Pola y la isla de Tabarca fue el itinerario elegido por votación de los socios en la última excursión. Nos citamos los 47 ateneístas  en las cercanías del ayuntamiento, y con ilusión de colegiales que estrenaban un nuevo autobús, salimos hacia la Manga.  

Aureli  nos dio la bienvenida, al tiempo que presentaba a Manrique, el guía de la Empresa y al otro Aurelio, un prudente y seguro conductor. Unos relajantes boleros nos amenizaron la llegada a La Manga donde nos esperaba el hotel “Entre Mares” un lujoso “cuatro estrellas” digno de la categoría de los visitantes. Los incómodos protocolos burocráticos de recepción se nos compensó con unas instalaciones de lujo y por las ofertas de los variados y exquisitos platos de su buffet libre. El distintivo de la pulsera nos garantizaba el consumo gratuito de caldos y copas que se sirvieran en comedor, cafeterías y salón de baile. 

Amaneció un sábado soleado y tras el desayuno pusimos rumbo a la ciudad fundada por el cartaginés Asdrúbal el Bello en el año 227 a. C. Nos esperaba Ramona, una  guía local, muy profesional que supo combinar lugares de la llamada “Roma de las cinco colinas” con las construcciones modernistas de la calle Mayor,  centro de la vida cívica y comercial de la ciudad. Logró que cambiáramos la idea de  ver una ciudad con sabor a cuartel, redes y escombros mineros, a contemplar una capital con edificios emblemáticos, modernas Facultades, Escuelas Técnicas Superiores de Ingeniería rescatadas de viejos cuarteles, lonjas derruidas y Baterías de Costa abandonadas. Nos explicaba Ramona que después de pasar la ciudad por una crisis profunda, hoy su principal ingreso es el turismo, y son ya más de 250 cruceros los que cada año  atracan en su puerto. Completa el presupuesto de la ciudad su refinería, considerada la  mejor de Europa, y que almacena la mitad de combustible, materias primas y productos finales, que consume España. No hay que olvidar el  Arsenal Militar de Cartagena, base del apoyo logístico para los buques e instalaciones de la Armada en el Mediterráneo, y la base de la flotilla de submarinos de España.  


No se puede hablar de submarinos ni de Cartagena sin pasar por el museo  de Isaac Peral, científico marino, teniente de navío de la Armada e inventor del primer submarino torpedero de propulsión eléctrica. Con un presupuesto de 25.000 pesetas de las del año 1886, pudo construir un innovador submarino de casco de acero, conseguir una cota de inmersión de 30 metros y añadir un tubo lanzatorpedos. A pesar de los éxitos conseguidos en las pruebas de la nave, una campaña de desprestigio le llevó a solicitar la baja en la Marina, falleciendo a los 45 años en Berlín a causa de un cáncer de piel.

Tras un relajado y selecto almorzar en el hotel, volvimos por la tarde a Cartagena para “vivir las secuelas” que una guerra fratricida dejó en una ciudad cuya desgracia fue que  un 17-09-1936, la  flota republicana estaba atracada en su dársena y que sirviera durante el conflicto bélico para  desembarcar material bélico y de avituallamiento del bando perdedor. Revivimos los efectos que sufrieron sus habitantes ante los bombardeos constantes de la aviación franquista sobre  la ciudad y su bahía. Cómo a través de la Junta de Defensa Pasiva, los sindicatos y agrupaciones vecinales se organizaban para la construcción de refugios destinados a la protección de la población civil. Entramos en el célebre refugio antiaéreo de la calle Gisbert, uno de los muchos que existían en la ciudad, donde llegaron a refugiarse más de 5.500 personas en prolongada permanencia. En ascensor  subimos al castillo de la Concepción, una construcción medieval del siglo XIII o XIV enclavada sobre el cerro del mismo nombre, desde donde empleados documentados, nos mostraron una buena panorámica de la ciudad, los proyectos de rescate del  enterrado Teatro Romano, y otras construcciones de la antigüedad. De vuelta al hotel pasamos del comedor al salón de baile para saborear “la última copa” y  aliviar las emociones con  la calmada voz de su animadora.

En la mañana del 9 de Octubre, salimos hacia Elche no sin antes, Aureli, (ante los silencios del  inexperto guía), nos ilustraba sobre la historia que encerraban  los paisajes por donde pasábamos. Nos comentó que el Palmeral de Elche, fue creado por los musulmanes fundadores de la ciudad. Con sus más de 200.000 ejemplares, es el más grande de Europa, declarado por la Unesco en el año 2000, Patrimonio de la Humanidad. Nos deseó un feliz día de sant Donís a través de unas albaes que había compuesto, y que Maite con su privilegiada voz puso alma. Visitamos la célebre basílica de santa María centro de la representación del drama sacro-lírico religioso “El Misteri d’Elig” que recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María. Se conmemora el hallazgo en 1370 de la imagen de la Virgen en Santa Pola, representación ininterrumpida  hasta la actualidad. 


Nos dirigimos a Santa Pola para tomar el catamarán que nos llevaría a la isla de Tabarca, no sin antes pasear por el centro urbano para ver el castillo y la capilla de la Virgen de Loreto. 

Embarcamos hacia Tabarca, oficialmente llamada: “La isla Plana o Nueva Tabarca” de origen romano porque se han recuperado ánforas y materiales de aquella época . Tardamos media hora en recorrer  los 8 km que la separan de Santa Pola, la isla más grande de la Comunidad Valenciana y la única habitada (59 habitantes en 2013). Recorrimos “su único paseo de 1800 m de larga”, tiendas de subvenir y  la restauración de la  iglesia de san Pablo.

El restaurante Los Pescadores nos esperaba para degustar su célebre “caldero de gallina” pescado sabroso y propio de la isla como plato principal.  Antes, para entonar los cuerpos, sirvieron entrantes de pescadito, calamares y ensalada valenciana y cuando ya esperábamos los postres, excelentes, aparecieron unos platos de arroz a banda dignos de ese menú “extra” con que el Ateneo acostumbra a sorprendernos.


De regreso a Santa Pola tomamos el autobús para iniciar el camino de vuelta  a “la pàtria chiqueta”. Tras el alto “logístico” reglamentario  en Fuente la Higuera y entre sorbos de la ya “tradicional”, copa de mistela, Aureli nos fue informando sobre los proyectos que baraja el Ateneo para la próxima salida.

Las felicitaciones y agradecimientos se alargaron hasta divisar la Torre “negra i moruna”, momento oportuno para que Maite entonara el himno a Paterna y que juntos coreamos. Os esperamos en la próxima.

Félix Garrido Gil.